Mosaico de 'tempranillos'
Viñedos viejos con bajísimos rendimientos y unas prácticas culturales que buscan la mejor calidad de la uva son los secretos de su éxito. Un gran tinto, compendio de distintas parcelas de Tempranillo.
Enraizada desde siempre a las tierras de la Ribera del Duero, la familia de conocidos empresarios Cuevas Jiménez acometió el sueño de embarcarse en la creación de una bodega para elaborar vinos que palparan la excelencia. Al frente de esta difícil misión se sitúa María Luisa Cuevas, quien asume el reto de gobernar una bodega ‘boutique’, de pequeñas dimensiones en el corazón de la Ribera del Duero burgalesa.
La filosofía de sus vinos se sustenta en el mayor valor de la comarca, las cepas viejas de los mejores clones de Tempranillo.
Desde su primera cosecha en el mercado, la cálida 2003, los tintos de Bodegas Cuevas Jiménez han enamorado a críticos y consumidor por su complejidad, sutileza y finura.
De hecho, en tan sólo dos añadas, Ferratus se convirtió en una de las etiquetas más sonadas de la denominación, reconocida con medallas y altas puntuaciones.
Ferratus 2005, elaborado a partir de la cosecha más madura y concentrada en la bodega hasta la fecha, es un vino mosaico, que sintetiza la esencia de diversos pagos.
Ficha de cata de Ferratus 2005
Hermoso color rojo cereza-picota madura con ribete granate intenso en su capa alta.
Nariz fragante y con alta intensidad, en la que destacan inicialmente las notas de frutas negras muy maduras (ciruela y arándanos), seguidas de agradables recuerdos de pastelería y suaves reminiscencias de vainilla. Más tarde aparecen recuerdos de cedro y distinguidos ecos balsámicos (monte bajo mediterráneo) con un final marcado por delicados ahumados y recuerdos de cacao.
En boca es amplio, sabroso y con una buena estructura. Goza de un tanino maduro y muy varietal, que le dota de un paso amplio, voluminoso y con agradables sensaciones táctiles (redondez). Gustativamente, exhibe un buen equilibrio entre la fracción frutal (fruta negra madura) y las sensaciones que aporta la barrica (ahumados y especiados). Larga persistencia final con ecos especiados y de chocolate.
Etiqueta clara, con el distintivo claro de Ferratus, la F al revés.
“Ferratus 2005 es un reflejo de la selección de buenas y viejas viñas plantadas en ladera, con las mejores orientaciones y siempre cien por cien de los mejores clones de la variedad Tempranillo. Cuenta con todos los elementos que un consumidor experto espera de un gran Ribera”.
“Ferratus 2005 es un vino de gran personalidad que se ajusta a los parámetros del espacio en el que nace, la Ribera del Duero, pero en el que a la vez se conjugan terruño, tradición y modernidad”.